Todo sobre la hidratación saludable y eficaz de nuestra piel.

24 de Febrero 2015 Escrito por 

 

La principal razón de ser de la cosmética pensada para la piel es la hidratación. Una hidratación de la piel eficaz es sinónimo de un aspecto saludable, por lo tanto, es sinónimo de belleza, frescura y juventud.

Pero, ¿de qué hablamos exactamente cuándo nos referimos a la "hidratación de la piel"?

En cosmética, un producto hidratante se define como aquel que está destinado a mejorar o mantener el equilibrio en agua de la epidermis.

La salud de la piel depende en gran parte del equilibrio adecuado entre los niveles de contenido en agua y los niveles de contenido en lípidos. La principal responsable del mantenimiento de dicho equilibrio es la llamada "película hidrolipídica", que recubre nuestra piel en toda su extensión.

En el día a día, eliminamos de manera inevitable una parte de los lípidos de nuestra película hidrolipídica a través de mecanismos como el lavado o la depilación, también con el simple roce de la ropa. Al debilitar la impermeabilidad de la película hidrolipídica, la piel pierde agua con más facilidad, deshidratándose día tras día.

Por todo esto, es necesaria una adecuada aportación en agua y lípidos que permitan compensar estas pérdidas y mantener el equilibrio de la piel. Es así como un buen cuidado hidratante tiene que cumplir dos objetivos:

  • Aportación de componentes lípidos para restaurar la barrera cutánea y mejorar la película hidrolipídica, con el fin de limitar la pérdida de nuestra agua y reforzar la impermeabilidad en la epidermis; los aceites vegetales son el componente idóneo para esta función.
  • Proveer a las capas más superficiales de la piel con agua y sustancias hidrofílicas capaces de captar el agua y retenerla; los activos naturales tales como la betaina y el ácido hialurónico son claves en éste proceso.

 

¿Y QUÉ PASA EN INVIERNO QUE LA PIEL SUFRE ESPECIALMENTE LA DESHIDRATACIÓN?

En invierno, los factores ambientales como el frío, los cambios de temperatura, el viento y el sol disminuyen la producción de sebo; por otro lado, usamos más ropa, hay más roce. Todo esto hace que la barrera hidrolipídica se debilite y no pueda cumplir su rol impermeabilizante, en consecuencia, la piel se fragiliza y se deshidrata. El resultado se evidencia en una piel agrietada e irritada que puede presentar enrojecimientos y cuperosis.

 

HIDRATACIÓN EN LA COSMÉTICA NATURAL VS. COSMÉTICA CONVENCIONAL

En la cosmética natural, los productos cosméticos llevan componentes grasosos naturales cuyas estructuras son similares a las estructuras de nuestro propio tejido, permitiendo obtener resultados más eficaces y saludables que en la cosmética convencional a base de productos químicos.

Los aceites y mantecas vegetales cumplen maravillosamente el rol hidrolipídico que necesita nuestra piel. La naturaleza nos ofrece un amplio espectro de texturas, aromas y densidades para que podamos elegir la que mejor se adapta a nuestra condición personal. Esas preciosas sustancias de fácil tolerancia, procuran a la epidermis todos los elementos necesarios para su estructura, su hidratación y su vitalidad:
Ácidos grasos esenciales (omegas 3, 6 y 9) que participan en la estructura de las membranas celulares para aportar elasticidad y nutrición.
Fitoesteroles que actúan de la misma manera que el colesterol humano, participando activamente en la salud de la membrana celular y reduciendo los mecanismos de la inflamación. También ayudan en la cicatrización y la reparación.
Vitaminas liposolubles (A, D, E, y K) que protegen la piel contra la oxidación (envejecimiento cutáneo).

Pero la hidratación es un mecanismo complejo y los aceites vegetales no pueden cumplir solos esta función. Entonces nuestra recomendación es complementar la acción hidratante de los aceites vegetales con componentes acuosos, cuya acción ayudará en la retención del agua de nuestra piel y evitando así su evaporación. Estos son los llamados N.M.F

 

¿QUE SON LOS N.M.F?

En la capa más superficial de la piel encontramos la capa córnea, formada por diferentes componentes solubles en agua, ricos en aminoácidos, PCA, lactatos, urea, amoniaco, ácido úrico, iones sodio, potasio, azucares, y más. Estos componentes son los que llamamos "Factores Naturales de Hidratación" (N.M.F) y tienen la particularidad de poseer una gran capacidad de retener el agua, almacenarla dentro de las células y mantener así el nivel de hidratación de forma natural.

Una crema hidratante de calidad debería contener algunos de estos N.M.F. Varios ingredientes cosméticos tienen esta misma función, de entre los cuales podemos destacar:

- Los polisacáridos: son azúcares que forman parte natural de los tejidos cutáneos. Es una sustancia parecida a un gel acuoso y sirve de amortiguador, rellenando el espacio libre de nuestro tejido, formando, junto con el agua, un gel parecido a un cojín, otorgando a la piel hidratación óptima y flexibilidad. Son moléculas higroscópicas (que retienen el agua).
Con la edad, nuestra capacidad de producir este azúcar disminuye, por lo tanto, las cremas enriquecidas en polisacáridos permiten mantener la hidratación de la piel de manera óptima. Algunos de los polisacáridos más conocidos son:
→ La betaína de remolacha: es un activo que promueve la hidratación profunda, fijando hasta 10 veces su peso en agua, reduciendo la sensación de sequedad y la irritación cutanea.
→ El ácido hialurónico: es un ingrediente indispensable en la hidratación cutánea ya que es capaz de captar y fijar hasta 1000 veces su peso en agua. La piel queda más densa, más firme, más hidratada, más suave y con menos arrugas.

- El aloe vera: es un hidratante por excelencia debido principalmente a su rica composición en polisacáridos; tiene la capacidad de penetrar fácilmente en las capas superficiales de la piel estimulando la regeneración celular y la cicatrización.

- Otros compuestos hidratantes: la glicerina vegetal, la urea, la malva, la miel, el ácido láctico.

 

¿CÓMO APLICAMOS LA CREMA HIDRATANTE EN NUESTRO ROSTRO?

Una vez hemos escogido el producto cosmético que más conviene para hidratar nuestro tipo de piel, es importante tener en cuenta cómo lo aplicamos.

La aplicación de nuestro aceite vegetal favorito y/o nuestra crema hidratante es el momento perfecto para practicar unos minutos de lo que llamamos gimnasia facial. Hacer un vigoroso masaje con las palmas de las manos en nuestro rostro y escote tiene múltiples beneficios:

  • Ayuda a activar la circulación sanguínea de la epidermis, mejorando la firmeza y flexibilidad de la piel.
  • Favorece la correcta penetración de la crema y/o aceite en nuestra capa hidrolipídica
  • ¡Es un placer relajante y reconfortante!

Si quieres saber con más detalle cómo hacer gimnasia facial a tu rostro no te pierdas este vídeo donde Isabel López, wellness coach, nos explica unos ejercicios básicos. También te recomendamos leer sus interesantes consejos en su blog.

 

 

 

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