Identifica tu tipo de piel

02 de Mayo 2013 Escrito por 

Reconocer tu tipo de piel es fundamental a la hora de comprar o elaborar un producto cosmético eficaz. La piel cambia a lo largo de la vida y tenemos que adaptar los cosméticos a sus necesidades.

Existen cuatro "clases" o "tipos" esenciales de pieles (independientemente de nuestro estilo de vida): piel normal, piel seca, piel mixta y piel grasa.

Además, según la edad, la temporada del año, el estado anímico, la alimentación, etc... Se pueden observar tres "estados" o "alteraciones" que se combinan con nuestro tipo de piel: piel deshidratada, piel sensible, piel madura y piel acnéica.

Para diagnosticar la naturaleza de nuestra piel, tenemos que observarla después de la limpieza y sin haber aplicado ningún tratamiento. Esperaremos unos 20 minutos y observaremos lo que notamos y vemos en ella.

 

 

Se empieza por un "examen visual", mirándola en el espejo y seguimos con un "examen táctil". De esta forma, comprobamos si el color de la piel es luminoso, apagado o brillante, si los poros están dilatados, si tenemos comedones e imperfecciones, si observamos rojeces y arrugas.
Con la yema de los dedos, determinamos el grosor de la piel, su tonicidad y si su textura es rugosa o grasosa.

 

Las 4 clases de pieles con sus características principales

Retrato de una piel normal:
• La textura es suave y uniforme.
• No presenta imperfecciones, rojeces, irritaciones ni arrugas.
• No se ve brillante sino satinada. Los poros son pequeños y cerrados.
• Te sientes cómoda sin sentir picazón y sin la gran necesidad de aplicar una crema.
• El cuero cabelludo no segrega demasiada grasa y se pueden pasar 2-3 días sin la necesidad de limpiarse el pelo.
      → Tienes mucha suerte de tener una piel normal pero no te olvides de seguir hidratándola y protegiéndola del sol para mantener su equilibrio hidrolipídico.
      → 5 ingredientes: Aceite esencial de palmarosa, hidrolato de rosa, aceite vegetal de sésamo, extracto CO2 de frambuesa y vitamina E.

Retrato de una piel seca:
• La textura es rugosa, áspera, con poca flexibilidad y aparentemente "vieja". Los poros son pequeños o invisibles.
• La piel es fina y presenta arrugas muy finas y numerosas. Es propensa a pelarse si no le aplicamos una crema.
• Te sientes incomoda por el estiramiento que presenta y puedes sentir un picazón, especialmente después de la ducha.
• El cuero cabelludo no segrega mucha grasa y a veces notas comezones.
      → Te falta hidratación y sobre todo nutrición y protección. Tienes que prevenir la deshidratación, potenciando la nutrición profunda.
      → 5 ingredientes: Aceite esencial de petitgrain, hidrolato de azahar, aceite vegetal de germen de trigo, extracto CO2 de granada y manteca de karité.

Retrato de una piel grasa:
• La textura es grasosa, irregular y aparentemente sucia. Su color tiende a ser apagado y los poros a ser muy dilatados.
• La piel es gruesa y brillante. Es propensa a tener comedones (puntos negros) y granitos, y necesita regularse y purificarse.
• No tienes la necesidad de aplicar una crema.
      → Se recomienda no usar productos muy detergentes para no acelerar la secreción sebácea. Se aconseja tratamientos que purifican para evitar la proliferación bacteriana y que regulan la producción sebácea.
      → 5 ingredientes: Aceite esencial de lavanda, hidrolato de hamamelis, aceite vegetal de jojoba, extracto CO2 de barba de júpiter y arcilla verde.

Retrato de una piel mixta:
• Presentas una mezcla entre piel seca y piel grasa.
• La zona seca se encuentra en las mejillas y la piel tiene una textura rugosa.
• La zona grasa se encuentra en la parte mediana de la cara, es decir la frente, la nariz y la barbilla (llamado zona T). Su textura es oleosa, brillante con o sin comedones. Los poros se ven grandes y abiertos.
      → Es una de las pieles más habituales y la más compleja a la vez. Necesita regular la zona T por una parte (con tratamiento para pieles grasas) e hidratar y nutrir las mejillas (con tratamiento para pieles secas).
      → 5 ingredientes: Aceite esencial de romero verbenona, hidrolato de lavanda, aceite vegetal de semilla de uva, extracto CO2 de frambuesa y arcilla blanca.

Las 4 alteraciones principales y sus características

Retrato de una piel deshidratada:
La deshidratación puede aparecer por falta de hidratación (humedad), por usar productos no apropiados, por estrés, por variaciones climáticos, por medicamentos, por exfoliación excesiva, por el maquillaje, etc... y puede aparecer con cualquiera de los 4 tipos de pieles que acabamos de comentar. Una piel grasa, por ejemplo, puede aparecer deshidratada por usar productos muy detergentes.
Tienes una piel deshidratada si:
• Aparecen pequeñitas estrías al nivel de los ojos, de la frente, de la nariz y la boca.
• La textura es rugosa y áspera.
• La piel es tirante y rígida.
      → 5 ingredientes: Aloe vera, manteca de aguacate, glicerina, aceite vegetal de coco y alantoina.

Retrato de una piel sensible:
Seca o grasa, la piel sensible reacciona con las agresiones externas (frío, sol, perfumes, alergias, productos químicos) o internas (dieta, alcohol, medicamentos).
Tienes la piel sensible si:
• Aparecen reacciones cutáneas que se manifiestan por irritaciones, picores, calentamientos, enrojecimiento.
• La piel se vuelve inconfortable
      → Este estado de piel pide una gran suavidad con ingredientes calmantes.
      → 5 ingredientes: Aceite esencial de ciprés, hidrolato de manzanilla, aceite vegetal de caléndula, extracto CO2 de caléndula y bisabolol.

Retrato de una piel átona (madura):
El desarrollo de las células se ralentiza con la edad y por lo tanto causa un envejecimiento cutáneo.
Tienes una piel átona si:
• La piel es más fina que antes, las arrugas de expresión son más intensas al nivel del cuello y de los ojos, y las arrugas se hacen más profundas.
• La textura es más blanda y como consecuencia le falta tonicidad y vitalidad. La piel tiende a caerse.
• La tonalidad es pálida y apagada.
      → La piel necesita cuidados que limitan los efectos del paso del tiempo (uso de antioxidantes).
      → 5 ingredientes: Aceite esencial de incienso, hidrolato de rosa, aceite vegetal de rosa mosqueta, extracto CO2 de granada y vitamina E.

Retrato de una piel acnéica
El cambio hormonal de la pubertad provoca una sobreproducción de sebo que tapa los poros de la piel asociado a una contaminación bacteriana. Las fluctuaciones hormonales de la mujer pueden también provocar la aparición de brotes, granos y comedones. El estrés, la contaminación, los medicamentos y ciertos productos tóxicos pueden inducir a una piel acnéica.
      → 5 ingredientes: Aceite esencial de árbol de té y limón, hidrolato de hamamelis, extracto CO2 de barba de Júpiter y alantoina.

 

Ahora que has identificado tu tipo de piel, ya puedes mimarla como se merece con sentido usando productos naturales. Puedes usar y abusar de nuestras recetas MPP.

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